Falleció María Rodríguez y su muerte se vistió de joropo

SONY DSC

“Joropo pa´ María” se escuchó en la capilla del cementerio de Cumaná el pasado miércoles 1 de octubre: María Rodríguez, compositora, cantante, bailadora, cultora, había muerto. Y a su entierro fueron centenares de personas, con cuatro, maracas, guitarras, tambores cuadrados, faldas de flores, sombreros, a cantarle, bailarle, a rendirle homenaje.

María Rodríguez, también conocida como la Sirena de Cumaná, había nacido el 2 de julio de 1984 en la capital del estado Sucre. Desde los 14 años cantaba –su primera canción había sido a Simón Bolívar- y así lo hizo hasta los 87, cuando llevó adelante su última presentación en Caracas, cantando su conocida Oración del Tabaco.

Reconocida con el Premio Nacional de Danza en 1983, la Orden Antonio José de Sucre en el 2002, declarada Patrimonio Cultural Viviente del estado Sucre, María Rodríguez fue ayer condecorada con la Orden Libertadores y Libertadoras de América, la máxima distinción de la República Bolivariana de Venezuela.

La Orden fue entregada por el Ministro del Poder Popular para la Cultura, Reinaldo Iturriza, quien junto al gobernador Luis Acuña, y cantores, agrupaciones de joropo, el Diablo de Cumaná, cultoras, comparseras, asistieron a la sepultura, -la siembra, como muchos dijeron- de una mujer enraizada en la historia del Oriente y de Venezuela.

“María es la voz del pueblo y todo el pueblo se volcó a cantarle” afirmó César Montañes, cultor y vocero de la Red de Patrimonio de la Diversidad Cultural del estado Sucre. “Es un ícono de la cultura, de la música que ha pasado de generación en generación, un testimonio de la nuestra música popular”.

María Rodríguez se había destacad a lo largo de su carrera por su labor en la Universidad del Oriente, en la Casa de la Cultura de Cumaná, en la formación de agrupaciones de joropo, la transmisión de un saber venezolano de varios siglos, y su difusión nacional e internacionalmente (en Cuba, Portugal, Inglaterra, Jamaica, Barbados, Trinidad y Tobago).

La jornada, que finalizó pasadas las 6 de la tarde en el cementerio, comenzó desde la mañana: primero en el Parque Gran Mariscal Ayacucho, y luego en el teatro que lleva su nombre –el Teatro María Rodríguez-, donde participó la Universidad del Oriente. Y durante todo el día miles de cumanenses y cumanensas se acercaron a despedirla y celebrarla: con música .cantando algunas de sus canciones- alegría. Así hubiera querida, repitieron muchos.

Con la partida de María Rodríguez se alejó una de las voces y rostros principales de la música tradicional popular, de la identidad nacional. Esa identidad que con María, y otros cultores y cultoras, resistió durante las largas décadas de la IV República, de la cultura del petróleo, de la valoración de lo extranjero y desprecio por lo propio. Pero María quedó, como las grandes voces, como Simón Díaz, como quien es parte de la raíz de un pueblo que se canta. “Joropo pa´ María” entonces, y que la alegría siga unida a su nombre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s