Día 6. Acá no se rinde nadie carajo

Marcha 2

-Vivimos en un país sitiado, me dice una compañera.

Estamos frente al Palacio de Miraflores. La movilización, convocada por el Movimiento de Pobladores, es para frenar el intento de Ley de la derecha que busca transformar las viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela en mercancías. Insertarlas en la lógica especulativa del mercado, hacerlas inaccesibles.

El llamado, al cual se sumó parte de la conducción del Psuv, resultó: somos muchos.

En las calles se ve al chavismo popular, el nervio, creador de la épica, salvajemente revolucionario. Acá no hay pueblo vencido como dice la consigna. Es cierto, no es la sensación 2.0, de las clases medias (ex)chavistas, o el clima ministerial de espera de cobro de quincena. La movilización tiene por cabecera a hombres y mujeres que vienen de lejos en la historia, de lo profundo que fue redimido. Se nota en la manera de decir Chávez, llevar el cartel Chávez, hablar Chávez.

Es imprescindible marchar, por la disputa del espacio público y la subjetividad. Pensar la revolución desde una oficina o una habitación es el comienzo del fin.

Hoy es 11 de mayo. Se cumplen 42 años del asesinato del padre Carlos Mujica por parte de la Alianza Anticomunista Argentina. Él decía que la misión del sacerdote era: “Ayudar al hombre a ponerse de pie. No pararlo. Él solo tiene que ponerse de pie”.

Eso fue el proceso bolivariano en Venezuela, el rol de Chávez. Son millones de pie. Y en crisis. Por la ausencia del conductor, porque sobre ese vacío avanzó lo que anidaba con fuerza: la mirada vertical, burocráticamente autoproclamada, incapaz de inventar, escuchar y comprender -en el caso hipotético de quererlo- a la base misma del chavismo.

Ahí están las tarimas grandes, con parlantes grandes, donde suben vices, directores, todos con camisas de un rojo impecable, frases repetidas impecables. Donde algo no pasa, y es evidente en la gente que no escucha, las palabras que no llegan, la distancia entre la retórica aprendida de memoria y la realidad que escapa por mil lugares.

Se sabe cómo repetir el pan y el circo. El problema es que falta el pan.

Siempre estuvieron las diferentes tendencias, con un liderazgo indiscutible que cohesionaba y empujaba la estrategia: pedía comunas, poder, debates, ética. Ahora el líder no está y la mediación política principal, el Psuv, no conduce -semejante a un espacio de fuerzas centrífugas desconectadas entre sí y del pueblo. Los resultados del 6 de diciembre no se tradujeron en revisión, el tiempo es una bala que viene de frente. En cuanto a Nicolás Maduro, una señora venida de Barinas resume la cuestión de forma clara:

-Cómo puedes saber que no gobierna bien si nunca lo dejaron gobernar.

Hay un vacío que invade cada más. Una falta de línea de la cual apropiarse, de articulación política, de relato que conecte con las bases en un escenario de guerra invisible y omnipresente. Pero no hay chavismo vencido. Existe sí un país sitiado, obligado a pensar cada día dónde conseguir pollo, harina, arroz, medicamentos, a esperar horas.

Hay que marchar. Reconocer(se) en lo sublevado que es el chavismo salvaje. Ahí está a la fuerza, que deja en su movilización una consigna pintada en la pared para tener siempre presente: Aquí no se rinde nadie carajo.

¿Pero quién conduce?

***
La oposición, como había anunciado, marchó. Poco, porque el centro de la ciudad le fue cerrado -la última vez que pasaron, el 12 de febrero del 2014, asesinaron a tres chavistas. Y en un número pequeño, con mucho 2.0, fotografías de plano cerrado, y acusaciones de haber sido reprimidos con ácido.

El objetivo mediático era ir al CNE. Mucho show y presentarse como víctimas. A las horas circuló un video de cómo Capriles Radonsky junto a diez más empujó a la policía sobre la autopista para desencadenar gases lacrimógenos y tener algunas imágenes.

La derecha perdió capacidad de movilización, inmensa respecto a la época del 2002, y también en comparación con el inicio del ciclo de las guarimbas, ese 12 de febrero. Es uno de sus principales techos: sin posibilidad de disputa real de calles resulta difícil pensar en volcar la situación. Por eso agudizaron los asesinatos selectivos -una metodología similar a la que terminó con la vida del padre Mujica en 1974- el desabastecimiento, y el trabajo sobre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Lo efectivo hasta ahora son los muertos y la presión por la comida. Esta mañana tuvo lugar un saqueo en Maracay. Resulta difícil por ahora saber si fue programado o espontáneo. Ambas situaciones son posibles: la derecha trabaja sobre las colas como punto de inicio de revueltas, y lo cierto es que el clima social resulta propicio. La presión es grande, a veces incontenible.

La Mesa de Unidad Democrática anunció que volverá a movilizarse el próximo sábado. La disputa por definir cuándo será el referéndum es el punto de presión principal: necesitan que suceda en el 2016 para poder llamar a elecciones presidenciales -en la hipótesis de una derrota de Maduro. De hacerse luego del 10 de enero -y con la misma hipótesis- tomaría la dirección el vicepresidente.

Lo cierto es que pusieron todas las cartas sobre la mesa. Cualquiera será posible según los análisis y las directivas norteamericanas.

Sueñan a esta hora con ser como la derecha brasilera. Hace 16 años que no lo logran.

@Marco_Teruggi

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