Cumaná se pudo haber evitado ¿Qué sigue?

saqueos cumana reinaldo

Han pasado dos semanas desde los hechos de violencia en Cumaná. Nadie les dice saqueos acá, muchos hablan de actos de vandalismo organizados, otros de estallido. La ciudad todavía tiene un aspecto a después de tormenta: muchos negocios están cerrados, hay obras de reconstrucción, algo que da vueltas entre la gente, como haber vivido un quiebre, una situación que puede regresar en cualquier momento. El diagnóstico es compartido por todos: otro hecho similar está latente.

Los hechos generales son conocidos:

* Desde días previos se venía rumoreando y llamando al saqueo, con acciones como las de Cariaco -que terminó con un muerto- y robos periódicos de camiones con comida en diferentes puntos de Cumaná y del estado.
* El mismo 14 las acciones comenzaron a media mañana, con la activación en simultáneo de varios puntos por parte de grupos motorizados: avenidas principales, centro de la ciudad, barrios. Grupos de personas eran llevadas en camión hasta los lugares indicados, ahí con plomo y martillos abrían santamarías y candados de los negocios que ya iban cerrando. Hacia el mediodía se intensificaron las acciones, durando hasta el día siguiente. 57 locales devastados es el número que se maneja: panaderías, ópticas, bodegas, preescolares, abastos, Mercal, centros comerciales. Fueron priorizados supermercados que trabajan con los Clap y las comunidades. Ningún negocio de Empresas Polar.
* Más de 400 personas fueron arrestadas. Varios de ellos con antecedente por homicidios, secuestros, extorsiones y etc.

En Cumaná existe una certeza: se podría haber evitado. Tanto el inicio como la propagación. La inteligencia popular y comunal -por ejemplo, la Comuna Nellys Calles- había detectado los movimientos, mensajes, llamados. Avisaron, pero los puentes con la Alcaldía y la Gobernación -chavistas- no funcionan desde hace tiempo, ni para ellos ni para ninguna comuna. No hubo política de disuasión por parte del Gobierno -como reforzar la presencia de los cuerpos de seguridad en lugares claves. Los hechos comenzaron temprano, los primeros arrestos se dieron recién hacia las 6 de la tarde, cuando llegaron los refuerzos de policías venidos de los estados linderos a Sucre. En las imágenes filmadas por vecinos se ve cómo policías locales también participan de robos durante las primeras horas. En algunos lugares el robo y destrozo se prolongó de manera que mucha gente dejaba lo conseguido en su casa para regresar nuevamente al sitio.

Son elementos para responder a la pregunta clave: ¿el pueblo participó? Muchos dicen que sí. Y comprender por qué: por el efecto arrastre, la facilidad, la impunidad con que los hechos se desarrollaron durante largas horas, la misma situación de necesidad popular que ya se acerca -o ya llegó- a la palabra hambre. Eso dicen los sectores chavistas organizados en Cumaná. No fue un saqueo espontáneo sino un proceso de vandalismo y robo planificado al cual se sumó gente al ver las posibilidades ofrecidas por el escenario. Algo que se venía ensayando como parte central de la estrategia de guerra en curso. En Cumaná prendió.

¿Cuántas veces era necesario probar hasta que funcionara? Van a seguir repitiéndolo.

***
Entonces sí, hubo pueblo que participó. Otra parte que no. Y muchos que salieron a defender lo suyo: Mercal, bodegas, el mismo barrio. Tal vez lo más importante de esos días, y paradójicamente, invisibilizado mediáticamente. Sucedió en tres puntos de la ciudad: el en el sector Brasil, en la Urbanización Gran Mariscal, y en Campeche. Este último punto fue particularmente numeroso: 18 Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) -conformados en los ámbitos de 18 consejos comunales- salieron a defender el Mercal.

-Toda la cuadra estaba full de gente, nosotros no saqueamos nosotros resguardamos era la consigna, estábamos con palos a la espera, ahí como carne de cañón, ¿tú sabes la lucha que se dio para tener eso?, explicó Ana Marchán. Vocera del consejo comunal Sector 3 de Campeche, estuvo desde el principio ante el Mercal, que, todos sabían, acaba de ser surtido.

-Estábamos apostados, los motorizados pasaban y pasaban, estamos armados les decíamos, mentíamos para asustarlos, la policía apareció en la noche. Sergio Guerrero, también del consejo comunal, también apostado hasta el día siguiente.

-Muchos focos de producción y distribución no fueron atacados y destruidos porque el mismo pueblo se armó y protegió lo que tenía ahí, analizó el comunero y Sargento de la Milicia Bolivariana José Luis Carreras.

Comprender Cumaná, la situación actual del país, requiere adentrarse en estas tensiones, en la fragmentación popular donde una parte de la base social chavista no se va a dejar quitar lo construido -otra parte parece en repliegue agudo. Cueste lo que cueste. Y si de costos se habla, hoy son altos: falta comida, productos de higiene, remedios, los precios suben, los sueldos no alcanzan. No alcanzan de verdad.

¿Los Clap? Sí, en parte. Pero en la Comuna Nellys Calles piden que sean trasferidos a control popular, que no tengan que pasar primero por la Gobernación y la Alcaldía.

-Tenemos desconfianza con las autoridades, hay que terminar con los favoritismos que ellos manejan, dicen. Centros para acopiar existen, en la mismo Comuna o en la fábrica La Gaviota, recuperada y bajo control de los trabajadores. Y sobre los Clap ya se sabe, no llegan cada tres semanas. Cuesta entonces, mucho. Los efectos de la guerra, la falta de políticas chavistas por parte de los gobernantes. Otro estallido está latente, todos están de acuerdo.

Esa es la situación en Cumaná. Emergió el 14 de junio como parte de la táctica de desestabilización. Venía de antes, sigue hasta el día de hoy. En el estado hay trancas de vías todos los días, intentos de robos de camiones. Siempre presentados como espontáneos y por comida. Al indagar se descubre a un dirigente de oposición conduciendo y sin identificarse como tal. Quieren llegar, no hay dudas, a un escenario de confrontación popular, un río revuelto que todo se lo lleve por delante.

¿Quién estará para defender entonces? Las comunas, no hay duda. Otros también, se verá.

-No podemos dejarnos ir consumiendo de a poco, tenemos que defender esta revolución. Se dice en la Nellys Calles.

Marco Teruggi
Foto: Carlos Adolfo Chacón

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